miércoles, 10 de diciembre de 2014

Caras vemos, Corazones...si sabemos

Y es que el hombre a perdido la capacidad de observación deslumbrado y/o agobiado por el exterior, solo basta volver a observar para conocer, de hecho, todo está a la vista.

El hombre a buscado explicación en el karma, el destino o la suerte para las aparentes injusticias que vivimos, sin embargo la realidad es tan subjetiva como individual, la realidad es la que nosotros creamos, el mismo evento puede ser devastador o sanador para dos personas diferentes, pues no es el tamaño del hecho sino el mal que permitimos que nos haga, así entonces, la ACTITUD hace la diferencia y el TIEMPO es el mejor maestro, quien coopera con su enseñanza se relaja y acepta, nunca con resignación, culpa o rencor y si con dignidad y fe, fe en si mismo y en lo transitorio de las circunstancias y al tiempo... se nota.

Observe a su alrededor y hay una sola palabra sanadora y esta es la BONDAD, algo nato en el hombre que va perdiendo mientras se recarga en su aparente "inteligencia" quien le aconseja no ceder para no verse desprotegido, pero, no hay mayor protección que un corazón bondadoso, pues la bondad obliga y se traslada en el cuerpo y en especial... en el rostro.

Observe de nuevo y vea los rostros que ama y el suyo propio, incluso el de aquellos que no ama, no hay nada oculto para quien sabe leer el alma y ellas se comunican entre si, una persona bondadosa será siempre una persona serena y bella, independientemente de su físico, será equilibrado y con su sola presencia llena de esperanza su entorno, las arrugas nos van marcando, pero no se confunda, marcan el alma y se refleja en el cuerpo, los gestos cuando son duros, muestran la etapa en la que nos estacionamos y no hemos querido soltar, la rigidez es una actitud que el cuerpo termina por mostrar, la sonrisa y la serenidad son estados de quien tiene fe y su alma no ha perdido contacto con aquello de donde proviene.

La firmeza proviene de una fe sostenida en si mismo y la flexibilidad de su capacidad de adaptación, y la luz del rostro, no es otra cosa que la luz de la Bondad que siempre trae consigo, tolerancia, compasión y adaptación, pues es un hecho que "con la misma vara que medidos somos medidos" por nosotros mismos.

Aprende a quererte y serás querido por añadidura, aprende a sanarte y coopera con los vientos de cambio, centra tu confianza donde debe estar en ti mismo y en tu aliento divino, al final todo es tan circunstancial como la vida misma y no nos llevamos más que aquello que realmente somos: Una Alma Bella y deja que tu rostro la muestre.

EL MAYOR MISTERIO DEL HOMBRE ES QUE SIGUE BUSCANDO LA REALIDAD CUANDO ÉL MISMO ES SU REALIDAD, BUSCA EN QUIEN CREER CUANDO ÉL MISMO ES EN QUIEN CREER.
(Ramana Maharshi)

Foto: CARAS VEMOS, CORAZONES... SI SABEMOS. Y es que el hombre a perdido la capacidad de observación deslumbrado y/o agobiado por el exterior, solo basta volver a observar para conocer, de hecho, todo está a la vista. El hombre a buscado explicación el el karma, el destino o la suerte para las aparentes injusticias que vivimos, sin embargo la realidad es tan subjetiva como individual, la realidad es la que nosotros creamos, el mismo evento puede ser devastador o sanador para dos personas diferentes, pues no es el tamaño del hecho sino el mal que permitimos que nos haga, así entonces, la ACTITUD hace la diferencia y el TIEMPO es el mejor maestro, quien coopera con su enseñanza se relaja y acepta, nunca con resignación, culpa o rencor y si con dignidad y fe, fe en si mismo y en lo transitorio de las circunstancias y al tiempo... se nota. Observe a su alrededor y hay una sola palabra sanadora y esta es la BONDAD, algo nato en el hombre que va perdiendo mientras se recarga en su aparente "inteligencia" quien le aconseja no ceder para no verse desprotegido, pero, no hay mayor protección que un corazón bondadoso, pues la bondad obliga y se traslada en el cuerpo y en especial... en el rostro. Observe de nuevo y vea los rostros que ama y el suyo propio, incluso el de aquellos que no ama, no hay nada oculto para quien sabe leer el alma y ellas se comunican entre si, una persona bondadosa será siempre una persona serena y bella, independientemente de su físico, será equilibrado y con su sola presencia llena de esperanza su entorno, las arrugas nos van marcando, pero no se confunda, marcan el alma y se refleja en el cuerpo, los gestos cuando son duros, muestran la etapa en la que nos estacionamos y no hemos querido soltar, la rigidez es una actitud que el cuerpo termina por mostrar, la sonrisa y la serenidad son estados de quien tiene fe y su alma no ha perdido contacto con aquello de donde proviene. La firmeza proviene de una fe sostenida en si mismo y la flexibilidad de su capacidad de adaptación, y la luz del rostro, no es otra cosa que la luz de la Bondad que siempre trae consigo, tolerancia, compasión y adaptación, pues es un hecho que "con la misma vara que medidos somos medidos" por nosotros mismos. Aprende a quererte y serás querido por añadidura, aprende a sanarte y coopera con los vientos de cambio, centra tu confianza donde debe estar en ti mismo y en tu aliento divino, al final todo es tan circunstancial como la vida misma y no nos llevamos más que aquello que realmente somos: Una Alma Bella y deja que tu rostro la muestre. EL MAYOR MISTERIO DEL HOMBRE ES QUE SIGUE BUSCANDO LA REALIDAD CUANDO ÉL MISMO ES SU REALIDAD, BUSCA EN QUIEN CREER CUANDO ÉL MISMO ES EN QUIEN CREER. (Ramana Maharshi) Fotografia de Irena Sendler, una mujer excepcional.

FUENTE: http://rakukeireiki.ning.com/profiles/blogs/caras-vemos-corazones-si-sabemos

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