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viernes, 12 de diciembre de 2014

NIVELES DE CONCIENCIA

Para conocer en qué nivel de Conciencia estamos viviendo una experiencia, vamos a ver el tipo de respuesta que le damos a una situación que la Vida nos presenta. (La palabra Vida, con mayúscula, significa todo lo que sucede, todo lo que existe, todo lo que es).
Comenzaremos por un nivel básico o primer nivel de Conciencia; veremos después un segundo nivel que se está activando ahora en muchos seres humanos. Por último hablaremos de unos niveles superiores, un tercero, un cuarto…, que nos llevan a lograr la realización aquí en la Tierra.
Antes vamos a acercarnos a los conceptos Conciencia y nivel de Conciencia. Ya entendemos que no hablamos de los conocimientos ni de la información que una persona pueda tener, sino que nos referimos siempre a sus cualidades internas, a cualidades de su Alma. Los conocimientos cambian o se borran de nosotros, en tanto que las cualidades que desarrollamos en nuestra Alma son para siempre.
CONCEPTO DE CONCIENCIA Y NIVEL DE CONCIENCIA
Vemos estos conceptos de un modo práctico para que nos sean útiles en nuestra vida diaria. Vamos a imaginar que la Creación es una esfera infinita que está llena de toda la Conciencia existente. A toda esa esfera, es decir, a toda la Conciencia que existe en la Creación, vamos a llamarle Conciencia Cósmica, Conciencia Infinita, Conciencia Creadora o con otros nombres. Algunas tradiciones y creencias le llaman Ser Supremo, Dios, Divinidad, etc. Aquí vamos a utilizar cualquiera de esos nombres ya que este artículo carece de cualquier tipo de connotación religiosa. 
Recordemos: Conciencia Cósmica, Conciencia Infinita, Ser Supremo, Dios etc., todas esas expresiones simbolizan lo mismo: toda la Conciencia que existe en el Universo. Nos la imaginamos como una esfera de tamaño infinito llena de Conciencia.

Otro nombre que podemos utilizar para referirnos a la Conciencia Suprema es Vida, con mayúscula, pues la Vida es su manifestación. (Cuando hablamos de vida, con minúsculas, nos referimos a la vida individual de una persona).
¿Qué atributos tiene esa Conciencia Infinita? Los contiene todos y en grado máximo. La Conciencia Infinita conoce el propósito de todo lo que existe, de toda la Creación, pues todo es creado por ella. En la Conciencia Suprema todo es Perfección, Sabiduría, Paz, Alegría, Plenitud, Unidad…, Amor.
Dentro de la Conciencia Infinita estamos los seres humanos, cada uno con nuestra Conciencia individual. Podemos imaginar que la Conciencia de cada uno de nosotros es también una esfera de Conciencia, aunque muy inferior en tamaño a aquella esfera infinita. Con esa cantidad de Conciencia que somos cada uno, vivimos las experiencias que la Vida nos presenta. Y aunque fuera de nuestra esfera particular de Conciencia exista una cantidad infinita de Conciencia, para algunos como si no existiese, porque no tenemos acceso a ella, o incluso podemos dudar de su existencia.
Así pues los seres humanos podemos imaginarnos como pequeñas esferas de Conciencia dentro de esa esfera inmensa que es la Conciencia Total, de la que sólo somos porciones. Las esferas individuales de Conciencia son de distintos tamaños, dependiendo de la cantidad o nivel de Conciencia que cada uno de nosotros hemos desarrollado. Sin duda que unas esferas tendrán partes comunes con otras.
Pongamos unos ejemplos: una persona está enfadada con un amigo. Según su nivel de Conciencia decidirá seguir con su enfado o hacer las paces con su amigo. ¿Y si se está planteando la opción de tener hijos? Con la Conciencia que tiene en ese momento (que es su nivel de Conciencia) tomará una decisión. De igual modo, en base a su nivel de Conciencia, esa persona afrontará cualquier otra situación de su vida y le dará una respuesta. 
Parece coherente que si lograse ampliar su Conciencia dispondría de más capacidad, y entonces daría una mejor respuesta a cada situación. Si aumentase todavía más su Conciencia, aun sería más perfecta su respuesta. ¿Y si continuase acrecentando su Conciencia de modo indefinido? ¿Llegaría un momento en que alcanzaría Conciencia Cósmica, o lo que es lo mismo Conciencia Divina?
 ¿Puede ser ese nuestro propósito de vida?¿Es la finalidad de nuestra vida convertirnos en la Vida?…
     PRIMER NIVEL DE CONCIENCIA
Podemos vivir las experiencias que la Vida nos presenta desde diversos niveles de Conciencia. Un primer nivel es aquel en el que vivimos sintiéndonos separados de la Vida. A menudo oímos y decimos frases de este tipo: ¡Esto es injusto! ¡Qué mala suerte! ¡No hay derecho a lo que me ha pasado! … Cuando hablamos así estamos vibrando en un nivel básico de Conciencia.
En este primer nivel creemos que lo que nos sucede es por azar, y que todo está fuera de nuestro control. Existen muchos subniveles en este nivel básico de Conciencia, tantos como personas. Nos interesa salir cuanto antes de este nivel, pues en él nos sentimos impotentes y llevamos siempre las de perder. La Vida es. ¿Tiene algún sentido quejarse o luchar contra lo que es?
Veamos algunos comportamientos que nos muestran que en un momento concreto estamos viviendo y reaccionando en este primer nivel de Conciencia:
=  Cuando nos quejamos. Al quejarnos ponemos una barrera entre la Vida y nosotros.
=  Cada vez que juzgamos a los demás estamos en este nivel básico de Conciencia. Por ejemplo, cuando decimos o pensamos que alguien es una mala persona.
=  En las situaciones en las que culpamos a otros de lo que nos pasa. En estas ocasiones pensamos que son los demás y no la Vida, quienes nos presentan las experiencias que hemos de vivir.
=  También estamos en este primer nivel de Conciencia cuando creemos que sabemos mucho. Nos creemos el centro del mundo, descalificando o aprobando lo que sucede, los comportamientos de los demás, etc. Viviendo así nos desconectamos de la Vida, y cada vez sabemos menos.
Todos estos comportamientos, y otros más, nos señalan claramente que estamos vibrando en un nivel básico de Conciencia.
Un inciso para decir que estos indicadores son totalmente fiables siempre que nos los apliquemos a nosotros mismos, pero carecen de utilidad si los empleamos para querer saber el nivel de Conciencia de otra persona. No estamos preparados para saber el nivel de Conciencia de los demás, sea como sea que se comporten.
SEGUNDO NIVEL DE CONCIENCIA
Cuando vibramos en un nivel superior al anterior, un segundo nivel de Conciencia, sentimos que ya tenemos una cierta capacidad de influenciar lo que sucede en nuestras vidas, y que la Vida tiene una cierta coherencia. Nos abrimos a considerar y aceptar que aquello que la Vida nos presenta tiene un propósito, una finalidad.
Desde hace unos años se va extendiendo la idea de que somos los creadores de nuestra realidad. En muchos talleres, conferencias y libros se exponen estas creencias. Todo esto no es ninguna novedad, y es conocido desde la antigüedad. Hace unos 25 ó 30 años Louis L. Hay escribió un libro que tuvo una gran difusión: “Usted puede sanar su vida”. Hace apenas unos años surgió otro best seller que todos conocemos, “El secreto”, un libro y una  película. En el periodo intermedio aparecieron otros muchos libros, talleres de autoayuda y crecimiento personal, películas, videos y escuelas de pensamiento en esta misma línea. Y ello ha propiciado que estas ideas se extiendan de modo notable: pensamiento positivo, afirmaciones positivas repetidas, aplicar la Ley de Atracción, etc.
Con la Ley de Atracción (“lo semejante atrae a lo semejante”, ya sean  pensamientos, emociones, acciones, creencias, etc.), pensamos que podemos atraer a nuestras vidas lo que deseamos gracias al poder de nuestros pensamientos y sentimientos. Como sabéis, su aplicación consta de tres pasos: pedir lo que deseamos, confiar que el Universo atiende esa petición y permanecer abiertos a recibir lo que hemos pedido. La petición se realiza como si ya nos hubiese sido concedido lo que estamos pidiendo.
Vivir en este segundo nivel de Conciencia es un avance. Pasamos de sentirnos abrumados ante lo que nos sucede a sentirnos creadores; nos hacemos responsables de nuestras vidas y de lo que nos ocurre; dejamos de culpar a otros; no nos quejamos, etc. Un avance que nos acerca a lo que en esencia somos: seres libres, responsables y creadores. Aún reconociendo que hemos dado un gran salto en nuestro nivel de Conciencia, nos preguntamos: ¿hemos llegado ya a la meta? Veámoslo:
Al aplicar la Ley de Atracción, podemos pedir para nosotros o para otros, incluso pedir para toda la Humanidad. Al pedir para otros podemos estar interfiriendo en su libre voluntad, y además es posible que nuestras peticiones no coincidan con las suyas, con lo que desea su Alma. Dejamos estas ideas abiertas, sin profundizar en ellas…
En cuanto a pedir para nosotros, planteo una cuestión. En un momento de nuestra vida pedimos algo que consideramos bueno, pero no olvidemos que nuestra petición la hacemos desde nuestro nivel de Conciencia en ese momento. La cuestión que planteo es: ¿podemos, al menos en ocasiones, estar pidiendo algo que no sea lo mejor para nosotros aunque estemos convencidos de que sí lo es? Todavía más: ¿Podemos estar pidiendo algo que no nos beneficie en absoluto? ¿Podemos subsanar esto añadiendo un paso más en la petición?…
NIVELES SUPERIORES DE CONCIENCIA
Decíamos que cuando vibramos en un primer nivel de Conciencia creemos que las experiencias que la Vida nos presenta carecen de sentido. Todo obedece al azar, y por tanto no hay modo de entender la Vida.
En el segundo nivel de Conciencia ya comenzamos a sentir que hay una vinculación entre la Vida y nosotros. En mayor o menor medida empezamos a confiar en la Vida, y fruto de esta confianza le pedimos a la Vida aquello que creemos que va a hacernos felices.
Al dar un paso más en nuestra relación con la Vida, accedemos a un tercer nivel de Conciencia. En él  hacemos lo mismo que en el segundo nivel de Conciencia: pedir a la Vida lo que sentimos que nos va a dar la felicidad. Pero aquí en este tercer nivel, tanto si la Vida nos entrega lo que le hemos pedido, como si es algo distinto, nosotros lo aceptamos. Lo acogemos porque reconocemos en la Vida una sabiduría superior a la nuestra.
Esa es la clave que nos muestra que estamos entrando en el tercer nivel de Conciencia: la Vida sabe, y yo sé que no sé. Por que mientras yo crea saber como han de ser las cosas, me rebelaré ante todo lo que no entienda o no me guste y me sentiré separado de la Vida, que siempre expresa la Sabiduría, la Perfección y el Amor de la Conciencia Infinita, el Amor de Dios.
Tengamos muy presente, que yo no digo que mentalmente debamos comprender todo lo que nos ocurre, ni tampoco que emocionalmente estemos preparados para asumirlo. No, no es eso. Digo que si hay algo en nosotros, en un nivel quizás muy profundo, que con una voz tenue y apenas audible nos dice:
“No busques comprender todo lo que acontece, no intentes a toda costa que las cosas salgan como tu deseas, y confía en que lo que te sucede es lo mejor y más perfecto y que está lleno de Amor.”
Y esa voz interior añade:
“Verás que te suceden cosas a ti, a los tuyos, a la Humanidad, y sentirás que no deben suceder. Es natural que en esos casos te reveles. No te sientas culpable de esa reacción, pues es la que procede. Pero te pido que tan pronto puedas, no antes, pero tampoco después, que te pares y me escuches, pues surjo de tu interior, de ese lugar en el que ya eres pleno, de ese lugar en el que la Divinidad mora en ti.
Siempre me oirás decirte lo mismo: acepta, acepta lo que la Vida te presenta. Estás recibiendo lo mejor. Si me escuchas, muy pronto surgirá en ti un nuevo modo de ver la Vida, y entonces comprenderás el sentido que todo tiene, la perfección de todo lo que sucede. Más aún, verás el Amor manifestándose. Y después aún verás algo más mágico: verás a Dios en todos los seres, en todas las formas, en todas las cosas. Pero ahora todavía no es ese momento. Ahora es el momento anterior a ese, el momento en el que te digo: acepta, acepta aún sin comprender.”
Esta es una débil voz que surge en nuestro interior, y hemos de perseverar para oírla fuerte y segura. Ha de llegar a ser la voz de un tenor de timbre claro y brillante, pero no limitándose a resonar en el pecho como resuena la voz de un tenor, sino resonando en todo nuestro Ser. Ha de ser una voz que impregne cada célula de nuestro cuerpo, hasta lograr que esa voz y nosotros seamos lo mismo.
En ese instante ya vibramos en un nivel superior, un cuarto nivel de Conciencia. En él nos hacemos canales puros de la Conciencia Infinita. Somos el cauce a través del cual la Divinidad, la Conciencia del Universo, se expresa aquí en la Tierra.    

Después accederíamos a un quinto nivel… Bueno, no le deis mucha importancia a los números, son únicamente una ayuda para disponer de un esquema explicativo.
Fuente: Portal de conciencia

miércoles, 10 de diciembre de 2014

TRES TIPOS DE CONCIENCIA POR EL MAESTRO BEINSÁ DUNÓ ✩✩✩✩✩

Tres tipos de conciencia por el Maestro Beinsá Dunó

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Lección dada por el Maestro Beinsá Dunó el 7 de abril de 1926 a la Clase Oculta Juvenil, en Sofía.
       “¡Fiel, verdadero, puro y benévolo siempre seas!”
      Reflexión.
      Se leyó el tema: “¿Por qué el hombre tiene que estudiar?”
      La siguiente vez escribid sobre el tema: “Que nos amemos, y ¿por qué tenemos que amarnos?”.
      Pregunto: ¿Por qué tiene que girar la rueda? (- Para llevar el coche). La rotación de la rueda no sobreentiende siempre llevar el coche. Cuando el afilador, que tiene forma de rueda, gira, ¿qué camino recorre? El afilador, visiblemente no recorre ningún camino. Entonces, frecuentemente nosotros hablamos solo palabras que no tienen contenido. Así y cuando decimos que debemos conocer a Dios, de acercarnos a Él, de encontrar el camino que nos conduce a Él, y esto son solo palabras. Cada uno que habla que debe encontrar el camino, él no lo ha encontrado; cada uno que dice “conoce a Dios”, él no Le ha conocido; cada uno que dice que se debe adquirir luz, él no la ha adquirido; cada uno que piensa que tiene conocimiento, en realidad él no tiene conocimiento. Si nosotros hemos adquirido el conocimiento verdadero, debemos tener una paz interna. ¿Cuál es la predestinación del conocimiento?
      Os haré una pregunta más: ¿por qué el padre impulsa a su hijo a estudiar? Si queréis responder a esta pregunta primero supondréis alguna causa física; después de esto encontraréis la causa espiritual, y finalmente y la Divina. Cuando sean encontradas estas tres causas, por las cuales el padre envía a su hijo a estudiar, llegaréis a una serie de explicaciones más.
      Digo: las ruedas giran, los caballos caminan, ¿y el hombre qué hace? – El hombre conduce los caballos, y ellos jalan el carro. Pregunto entonces: ¿el carro ha ganado algo? – No ha ganado nada; al contrario, este ha perdido algo de sí. ¿Los caballos han ganado algo? – No ganaron nada. Ellos incluso perdieron parte de su fuerza. ¿El hombre ha ganado algo? – En todo el trabajo solo él ha ganado algo. En el hombre hay dos cosas: una que siempre pierde y otra que siempre gana. Esto lo que gana es lo Divino. Esta es una ley para transformación de las energías. La vida en el mundo Divino deviene solo después de que se transformen las energías. Las energías Divinas deben transformarse para adaptarse al alma humana, para que ella pueda vivir en el mundo físico una vez que el alma ha descendido a la Tierra, ella ya no puede guardar su fuerza primordial, ni tampoco su pureza Divina, si no ocurre transformación de las energías Divinas.Tomad, por ejemplo, el pez; cuando el pez sale del agua, éste inmediatamente muere. Si sale el hombre del aire, y él no puede vivir. Si entra el hombre en un medio ambiente en el cual los ángeles viven, y ahí no puede vivir. Esto lo que ocupa a las mentes de los ángeles, no puede ocupar y la mente del hombre.
      Alguien dice: muchas cosas se nos descubren. Yo pues veo que esto lo que se nos revela en la Tierra es casi nada en comparación con esto que se nos debe revelar. Decís: “un gran espacio se descubrió delante de nuestros ojos y nosotros subimos a alguna parte alta”. Pregunto: ¿A qué altura llegasteis y qué visteis ahí? – Hemos visto a un ángel. – ¿Os habéis familiarizado con él y qué habéis hablado? No hemos hablado nada. Digo: hay una conciencia que nos habla, y cualquier cosa que nos hable, nosotros siempre quedamos descontentos de ella. Además de esta conciencia hay y otra que habla poco, por 1-2 palabras solo, pero estas palabras siempre introducen en el hombre una paz interna. Y finalmente, en las almas más avanzadas hay y una tercera conciencia la cual cuando habla al hombre, él siente una expansión interna dentro de sí y libertad. Tal hombre es libre de la opresión de las necesidades y las limitaciones materiales. Cuando el hombre no está listo para esta conciencia, si logra de alguna manera elevarse a ella, él se duerme. Esta posición es insoportable para el hombre ordinario, en el desarrollo de su sistema nervioso. Cuando los santos hablan de este estado, ellos dicen: “En tribulación he llegado”. Pedro, Juan y muchos otros han llegado a tribulación. Así que, si queréis y vosotros probar este estado Divino, llegaréis a tribulación. Hoy en día, cuando alguien llegue a tribulación, dicen de él que se ha enloquecido.
      El discípulo oculto nunca debe mirar de esta manera la cuestión. Él no debe hacer conclusiones anticipadas en su mente, porque cada conclusión anticipada le causará cierto daño. Cada imagen torcida que el hombre introduce en su mente causa grandes prejuicios. El que piensa, siente y actúa correctamente, él mismo se aprovecha de estas buenas condiciones. Una regla general para todos es que nosotros somos expresión de Dios, o sea, Él tiene el deseo de manifestarse a través de nosotros. Si es así, cada uno que no se somete a este deseo Divino, el Espíritu en él se bifurca, en lo cual la conciencia superior queda en el Cielo, y la inferior baja a la Tierra, con lo cual se crea el infierno en la vida. Entonces Dios en el hombre empieza a vivir bien en el Cielo, o sea en el paraíso, bien en la Tierra – en el infierno. Cuando el hombre cae en el paraíso, él se alegra, puesto que conoce a Dios; si entra en el infierno, él se tortura, puesto que no conoce a Dios. En el primer caso la vida de Dios se armoniza con el espíritu del hombre, y en el segundo caso – no se armoniza.
      Y así, vosotros debéis saber que no sois amos de sí mismos. La primera posición es que Dios debe vivir en vosotros; la segunda posición es que vosotros debéis vivir en Dios. Si Dios vive en vosotros, y vosotros viviréis en Dios. Si Dios no vive en vosotros, y vosotros no podéis vivir en Dios. De esto, de que algunos humanos quieren vivir en Dios y otros no quieren, se ha creado el paraíso y el infierno. De aquí, puesto que muchos de los pensamientos y los deseos humanos no quieren vivir como vosotros, en consecuencia de esto y en vosotros se ha creado paraíso e infierno. Por un lado vosotros sois buenos, y por otro – malos. Vosotros, como no comprendéis esta ley, decís: “Un hombre muy malo me he vuelto”. Vuestra malicia se debe a aquellos deseos ajenos que pasan por vosotros y no os conocen. Deseos que os conocen son felices; deseos que no os conocen son infelices. Por lo tanto, cuando vosotros os sentís felices o infelices, esto se debe a los unos o a los otros deseos que pasan por vosotros. Esta ley es inevitable.
      Digo: primero Dios debe vivir en el hombre, y luego el hombre en Dios. Si el hombre da acceso a Dios para manifestarse y vivir en él, la ley Divina se impondrá sobre la humana, y la vida del hombre se realizará plenamente. Cuando nuestra vida en la Tierra se realiza llegaremos a la vida superior que incluye la vida de todos los seres. Una ciencia magna es necesaria a la gente para estudiar la vida – la inferior y la superior, o sea, la humana y la Divina. Y cuando el hombre se estudia y observa, él no puede decir que no sabe estas cosas, y aún menos puede justificarse. El hombre no puede saber todo. Esto lo que en un caso dado sabe, es suficiente para actuar correctamente. La fuerza del hombre no reside en el mucho conocimiento, sino en la aplicación de esto lo que sabe. El conocimiento del hombre no reside en esto lo que él ha estudiado durante el transcurso del año, sino en esto que él sabe y aplica para cada momento dado. Durante todo el año el hombre puede trasladar miles de kilogramos de trigo de un almacén en otro. Aquí el gasta su fuerza consecutivamente, durante todo un año. Sin embargo, su fuerza real depende de esto, cuantos kilos él puede levantar en un momento dado. El hombre puede confiar exactamente a esta fuerza dentro de él.
      La fuerza del hombre reside y en esto lo que él ahora, aún en el momento presente recibe, comprende y aplica.Cuando se habla pues, de la fuerza del hombre para el futuro, se sobreentiende que él puede trabajar los buenos dones que se esconden en él. El conocimiento, por ejemplo, puede trabajarse y aumentar. Si la vida Divina aumenta, y la humana aumentará. Entre estas dos vidas en el hombre hay cierta proporción, cierta correlación: tanto que la vida Divina crece, tanto crece y la humana; tanto que la vida Divina disminuye, tanto y la humana disminuye. Así que vuestro primer trabajo es que veáis si crece en vosotros la vida Divina. Si la vida Divina en vosotros crece, entonces el crecimiento de la humana aparece como una consecuencia natural absoluta de la primera vida. Si no crece la vida Divina en vosotros, vosotros sabréis que y vuestra vida – vuestros bienes, ideales, no crecerán, no se lograrán. Fuera de Dios felicidad no hay – ni en el Cielo, ni en la Tierra. El hombre puede lograr su felicidad solo en la vida Divina.
      Por lo tanto, vosotros debéis tener una imagen clara acerca de estos dos principios – lo Divino y lo humano – y trabajar con ellos hasta lograr resultados internos. En este aspecto vosotros podéis ayudarse unos a otros. Si no os ayudáis, mutuamente os iréis tropezando. Si el hombre se tropieza a sí mismo, él tropieza y a los demás. Y al revés: si tropieza a los demás, él se tropieza y a sí mismo. El hombre puede tropezar solo a sus más cercanos, sus hijos, pero a los lejanos él nunca puede tropezarlos. Por ejemplo, si la madre y el padre son dotados, ellos transmiten sus dones a sus hijos. Esto no indica que los niños mismos no tienen dones puestos dentro de ellos, sino que aparte de los suyos ellos adquieren ciertos dones y de sus padres. La madre transmite algún don suyo a su hija, pero y la hija, por su lado, transmite algo a su madre. Entre la madre y la hija, como y entre el padre y el hijo, siempre debe ocurrir un intercambio correcto. En otra vida ocurrirá lo contrario: la hija, que llegará a ser madre, transmitirá algo de sí a su hija. El hijo pues, que en este caso llegará a ser padre, transmitirá algo de sí a su hijo. El que nada transmite, él nada puede adquirir.
      Alguien dice: “una vez liberarme de las cadenas de la vida terrenal e ir al Cielo, una segunda vez no pensaré en regresar a la Tierra”. Pregunto: ¿por qué queréis liberaros de la vida terrenal? El Señor quiere que viváis en la Tierra y vosotros huís de ella. El Señor trabaja en la Tierra y tú quieres, como un ángel, ir al Cielo y ahí vivir en gracia. ¡Esto es imposible! Si Dios trabaja en la Tierra sobre las almas de la gente, y tú trabajarás. Si te vas al Cielo, y ahí trabajarás. Entonces y si estás en la Tierra, y si te vas al Cielo, siempre trabajarás. La Escritura dice: “Nosotros somos co-trabajadores de Dios en la gran obra”. Entonces, esta idea no debe ser solo una reflexión teórica, filosófica, sino que tenga por lo menos una aplicación microscópica. Esto no puede lograrse de golpe, pero el hombre debe aplicar cada día un poco, hasta que en algún caso favorable él sienta la Presencia del Inicio Divino dentro de sí. Lo Divino es necesario para toda la gente. Cada uno procura hacia esta vida.
      Muchos, que no comprenden la ley Divina, dicen: “Nosotros trabajaremos para Dios, seremos co-trabajadores Suyos, pero esperamos condiciones favorables para esto”. Las condiciones favorables no son otra cosa salvo la vida Divina en nosotros. Lo Divino en el hombre se manifiesta y sin condiciones favorables. Aunque el hombre no quiera, Éste de nuevo se manifestará. Por mucho que patee el hombre, Dios de todas maneras se manifestará y a través de él. ¿Habéis observado que hacen con los caballos tenaces? Algún caballo tenaz patea, salta, se jala, no quiere que le ayunten a trabajar. Sin embargo, su amo toma el azote, le pega y a fuerza le lleva al campo arado para moverse ahí hasta cansarse un poco, y entonces le utiliza para trabajo. En este aspecto el cuerpo humano representa un tal caballo a quien se le debe enviar alguna enfermedad – taquicardia, dolor de pecho, dolor de cabeza, trastorno en el estómago u otra enfermedad, para que se amanse él y se vaya a trabajar.
      Y así, la tarea básica del hombre es dar paso a lo Divino dentro de sí y trabajarlo. Muchos de los cristianos contemporáneos han dado paso a lo Divino dentro de sí en consecuencia de lo cual viven bien. Prácticamente ellos han solucionado esta cuestión. Cuando se os habla así, no considero que ni uno de vosotros vive de manera Divina y no cumple la voluntad de Dios, pero digo que os hace falta algo más que esto de lo que hoy en día habéis alcanzado. Si pensáis que esto lo que habéis alcanzado hoy os es suficiente, vosotros os detendréis. Si os detenéis en una superficie inclinada, sobre la que os encontráis ahora, vosotros rodaréis hacia abajo. Toda la gente necesita de crecimiento, de desarrollo, de expansión del alma y elevación del espíritu. El hombre no debe decir que esto lo que tiene es suficiente. Si alguien piensa que esto lo que hoy tiene, sea riqueza, fuerza o conocimiento, es suficiente, él no comprende correctamente la cuestión. Él debe volcarse hacia Dios y decir: “Señor, tú puedes darme lo que quieras, pero o mucho, o nada. Y luego, después de darme esto lo que quiero y no cumplirlo, que haya por lo menos por qué pegarme y castigarme”. Cuando vengan los castigos, tú te dirás: “verdaderamente sufro ahora, pero hay por qué. Dios me dio dones, talentos, buenas condiciones, pero yo no las merecí, nada trabajé y apliqué en mi vida”. Y así es en realidad: si es cuestión de adquirir riqueza, por lo menos grande que sea; si es cuestión de conocimiento, por lo menos un conocimiento verdadero, positivo, que tenga; si es de fuerza, por lo menos que mi fuerza sea grande. Si es de pobreza, por lo menos grande que sea, de manera que la recuerde y comprenda una vez por todas. El sentido de la vida no reside en la adquisición de cosas muy grandes, sino en la medida determinada de las cosas. El sentido de la vida no reside y en la adquisición de riquezas grandes y esto es imposible. ¿Por qué? – porque el dominio de riquezas grandes depende de la ciencia. Cuanto más científico es un hombre, tanto más rico es él. Pregunto: ¿por qué ayuntan al caballo a un carro? – Para llevarnos. Sobre la base de esta ley y nosotros debemos servir voluntaria y razonablemente.
      Ahora os daré un ejercicio, pero debéis saber que con cada movimiento vosotros os conectáis con las corrientes de la Naturaleza. Cuando estiráis vuestros brazos y sostenéis vuestra mente concentrada, vosotros ya tenéis contacto con estas corrientes. Y entonces, en cada caso dado vosotros podéis tener conexión o con la electricidad de la Tierra, o con la electricidad del Sol. En cada estiramiento del brazo vosotros podéis tener más un contacto o con el magnetismo terrenal, o con el solar. El magnetismo pues en general está relacionado con el prana, o sea, con la energía vital de la Naturaleza. Así que con estirar los brazos y las piernas, y con concentrar la mente el hombre aprovecha de las energías vitales de la Naturaleza, y él se vuelve sano y fuerte. En un sostenimiento flojo de los brazos las fuerzas naturales no pueden utilizarse.
      Ejercicio: Los brazos levantados hacia arriba, bien estirados y con las puntas de los dedos tocándose. Concentrad vuestra mente y mentalmente dirigid las energías solares para que pasen por vuestros brazos y fluir por todo vuestro organismo. En esta posición de vuestros brazos, pronunciad la fórmula: “Yo estoy en armonía con la Naturaleza viviente. ¡Que la bendición Divina fluya a través de mí!”.
      Bajando los brazos hacia abajo.
      Una cosa debe saberse: cada movimiento que el hombre hace, debe ser exactamente determinado y contener en sí un cierto sentido. Sin embargo, muchos humanos hacen movimientos sin sentido, los cuales más les molestan que les ayudan. Cada movimiento tiene sentido solo cuando está de acuerdo con las leyes de la Naturaleza, las cuales representan su lenguaje. El hombre puede coger su oreja y decir que este movimiento suyo significa algo razonable. Sin embargo, esta explicación no es fidedigna para la Naturaleza misma. Si cogeremos vuestra oreja por arriba o por abajo, esto tiene sentido, pero los resultados son diferentes. En general, hay movimientos razonables, hay e irrazonables. Los movimientos razonables representan una ciencia hacia la cual alguna vez los humanos regresarán. Si regresan hoy, cuando todavía no comprenden sus leyes, ellos caerán en grandes engaños y supersticiones.
      Alguien dice, por ejemplo: “me tiembla el ojo izquierdo, me va a ocurrir algo malo”. Otro dice: “me tiembla el ojo derecho, me va a ocurrir algo bueno”. Estas explicaciones no son suficientes. Cuando el ojo izquierdo del hombre tiembla, éste quiere decirle: “tú tienes que ennoblecer tu corazón. Si no lo ennobleces, en él crecerán solo hierbas y espina”. Cuando el ojo derecho del hombre tiembla, este quiere decirle: “tu mente necesita de mas luz; si no adquieres esta luz, tu pensamiento se va a tergiversar”. En vuestra sub-conciencia vosotros lleváis la ciencia de los movimientos, pero externamente todavía no la habéis expresado. En los movimientos hay razonabilidad, estos no son mecánicos como muchos los perciben. Decís que cuando tiembla el ojo izquierdo ocurrirá algo malo. Y así ocurre. Cuando tiembla el ojo derecho, ocurrirá algo bueno. Así ocurre. Cuando os pica la mano derecha decís que daréis dinero, cuando os pica la mano izquierda decís que recibiréis dinero. Y así ocurre. Entonces, hay razonabilidad en las manifestaciones de la Naturaleza viviente.
      Yo traduzco: cuando os pica la mano derecha, esto indica que a vosotros vendrá algún hombre bueno a quien debéis hacer un favor, a través del cual expresaréis el Amor de Dios. Cuando os pica la mano izquierda esto muestra que algún hombre bueno vendrá a vosotros para ayudaros en algo y vosotros tendréis que agradecerle, porque Dios le ha enviado a vosotros. Cuando os pica la mano derecha, vosotros decís: “¿De dónde se encontró a este hombre ahora para pedirme dinero?” Cuando os pica la mano izquierda y esperáis recibir dinero, sobre la misma base debéis decir: “¿De dónde se encontró a este hombre ahora para darme dinero?” Digo: tanto como el tomar es bonito, tanto y el dar es bonito. La escritura dice: “es mejor dar que tomar”. Tal es la experiencia de los siglos pasados. En el dar consciente el hombre ejerce su voluntad razonable. Sin embargo, la gente contemporánea ha volteado este versículo y dicen: “Es mejor tomar que dar”.
      Estas son una serie de reglas que debéis guardar si queréis lograr perfección. El hombre debe elaborar de sí un modelo del cual y los demás humanos aprovecharán. Muchos hablan del reino de Dios pero no trabajan para su venida. Cualquier cosa que habléis, tenéis que justificarla. De otra manera pareceréis a aquel turco que constantemente hablaba de sus hazañas en Bagdad. Él decía: “cuando estaba en Bagdad, saltaba unos hoyos anchos de 10-15 metros”. Como le escuchaban a hablar así, le decían: “Y aquí hay tales hoyos profundos y anchos. Salta uno de estos, que te veamos como saltas. – No, solo en Bagdad puedo saltar tales hoyos, en ninguna otra parte”. Y vosotros frecuentemente decís: “cuando venga el reino de Dios a la Tierra, saltaremos el hoyo”. ¡No aplacéis el trabajo para el día de mañana!”. Hoy saltad el hoyo y no mañana. Si oís la voz de Dios, aún hoy cumplid Su voluntad. ¡No dudéis, no os encruelezcáis, no aplacéis para mañana!
      Algunos dicen: “No ha llegado todavía el tiempo para la venida del Reino de Dios en la Tierra”. En el año 1905, en Inglaterra se formó una sociedad religiosa cristiana, sobre las tareas de las cuales escribieron en algunos periódicos ocultos. Fue escrito sobre una experiencia de una de las miembros de esta sociedad. Ella largo tiempo oraba a Cristo para que se le diera algún don con el cual fuera útil a sus prójimos. Una noche Cristo se le apareció y le dijo: “Irás a tal calle, a tal número, a una hermana tuya, la cual nombró por su nombre, y le dirás que ella es determinada para realizar el trabajo por el cual tú oras desde unos cuantos años hasta ahora”. Esta cristiana, miembro de la dicha sociedad, cuando oyó las palabras de Cristo, se entristeció un poco pero temprano por la mañana se fue a su hermana según la dirección indicada. Y transmitió el trabajo que Cristo le había conferido. Sin embargo, la hermana inmediatamente respondió: “Este trabajo todavía no es para mí. Yo no puedo realizarlo. – Bien, si tú no puedes realizarlo, yo me ocuparé con su cumplimiento”.
      Por lo tanto, cada uno de vosotros puede ser llamado a un trabajo determinado que él debe realizar. Si realiza este trabajo, con esto él cumple la voluntad de Dios, por lo cual recibirá una bendición correspondiente. Si se niega del trabajo conferido, algún otro lo realizará, pero y la bendición recibirá. Nosotros siempre debemos cumplir la voluntad de Dios y escucharle. Como os observo, en todos veo buenos deseos, aspiración hacia el cumplimiento de la voluntad de Dios. Si tenéis esta aspiración, cualesquiera pruebas, tantas caídas y levantamientos que vivís, ¡caminad adelante! Frecuentemente las cosas no ocurren como nosotros deseamos, no van por el camino determinado por nosotros. Por ejemplo, algún alumno ha estudiado su lección toda la noche, la ha aprendido de memoria, y piensa que por la mañana cuando le examine el maestro, recibirá un 6 (el 6 es el valor más alto en las escuelas de Bulgaria – n.d.t.). Sin embargo, cuando le levanta el maestro él se turba y responde apenas como para 3. Un alumno ha leído su lección solo una vez y en la mañana cuando le levanta su maestro a la lección recibe un 6. ¿Por qué ocurren estas cosas? Nosotros tenemos la misma posición cuando algún hombre pobre ora tres veces al día y recibe alimento solo para la comida. Otro pues ora solo una vez al día y recibe mucho dinero y vive ricamente. El primero ha recibido apenas un 3 y el segundo ha recibido un 6. ¿Por qué los trabajos del primero no se arreglan y del segundo se arreglan? Y el salmista se asombra de estos hechos en la vida y dice: “Aquel que conoce poco a Dios vive mejor que yo”. Cuando el salmista entra en el santuario donde su vida se desarrolla bien, él ya comprende las primeras contradicciones y dice: “les ha puesto el Señor en un terreno resbaloso”. Así que, cuando el discípulo ha leído su lección solo una vez y su maestro le ha escrito un 6, con esto él le ha puesto a un terreno resbaloso.
      Digo: todos tenéis posibilidad de superar las pequeñas dificultades y obstáculos que se os ponen en el camino. Estos obstáculos son necesarios para que veáis cómo Dios actúa en el mundo. Cuando entréis en el mundo, el buen maestro os escribirá primero 1; el segundo mes os escribirá 2; el tercer mes – 3; el cuarto mes –4; el quinto –5; el sexto –6. Cuando sumáis consecutivamente todos estos números recibiréis el número 21. Cuando dividís 21 a 6 recibiréis 3½. Con tal nota vosotros pasáis en una clase superior. Esto se refiere solo para los primeros 6 meses, los segundos 6 meses la situación mejorará. Después de un año la situación mejorará más todavía. Cuanto más tiempo pasa, y la situación se vuelve cada vez mejor. Cuando el alumno empiece la escuela con 1, con esto el maestro quiere voltear su atención al 1, como la medida más importante en la vida cuyas propiedades él sin falta debe aprender. Después de esto el 2 vendrá, y el alumno empezará a llorar. El 2 es una cosa bonita porque ella indica que solo con 2 bueyes se puede arar. Si es cuestión de caballos, el hombre puede ayuntar solo un caballo en su carro, y de esta manera vivir. De aquí veis que el 1 no es una medida peligrosa. Cuando el maestro escribe 1 a algún alumno, y este se desanima y dice que de él nada va a salir, él no comprende la ley del 1. Digo a este alumno: ¡ayunta al 1, o sea, tu caballo en el carro y mira tu trabajo! ¿Si tienes dos caballos flacos, qué harás con ellos? Suéltalos a pastar y, después de nutrirse y fortalecerse, ayúntalos a trabajar para que sobrevivan junto contigo.
      Y así, los números expresan fuerzas en la Naturaleza. Si el hombre puede ayuntar el 1, el 2 y los demás números a trabajar, él podrá aprovecharse de ellos. Los números además son y símbolos que contienen ciertos impulsos dentro de sí. La Naturaleza viviente da estos símbolos y a jóvenes y a viejos para que se sirvan con ellos en la solución de las cuestiones vitales elementales. En general, la Naturaleza empieza con la medida más simple, con la más elemental. Si llegáis a la vida espiritual, y hasta el hombre más científico empieza con las medidas más elementales. Algún profesor puede haber terminado 4 facultades, pero de hacer ropas, de costura, por ejemplo, él nada comprende. Lo que el maestro diga, esto será fidedigno para el profesor. El rey rige todo un pueblo, pero cuando se enferma, solo no puede ayudarse. Él inmediatamente llama a un médico y lo que el médico diga, esto el rey hace. El médico dice: “Yacerá constantemente en la cama, tomará cada hora por una cucharada de medicamento”. Y el rey cumple. Cuando el rey se levanta de su cama, él de nuevo es amo.
      Frecuentemente en nuestra vida nosotros nos enfrentamos a casos excepcionales que debemos solucionar correctamente. Por eso de todos se requiere un buen razonamiento. Estos casos excepcionales se deben a esto de que Dios o la Naturaleza viviente nos someten a cierta disciplina, a la cual incondicionalmente debemos rendirnos. Esta posición dura corto tiempo. Cuando nos rendimos a esta disciplina y la aceptamos sin protestas, y la libertad se nos devuelve. Esto es una ciencia la cual nos mostrará una manera de cómo vivir correctamente en esta compleja vida Divina. En la Tierra viven seres de diferentes evoluciones, con diferentes aspiraciones, y nosotros debemos armonizarnos con estos seres. ¿Por qué? – Porque nosotros estamos relacionados con todos estos seres, como manifestaciones de Dios. A veces los humanos que no comprenden el camino Divino, entran en confrontación con la voluntad de Dios y de esta manera solos se tropiezan.
      Y así, antes de todo os diréis: “Dios debe vivir en mí. Luego yo debo vivir en Dios. Si Dios vive, si yo vivo, y mis prójimos vivirán”. Si concientizáis esto, no hay fuerza en el mundo que os pueda obstaculizar. Esto es porque vosotros andáis por una ley a la cual nada puede obstaculizar. Si volteáis esta ley y decís: primero mis prójimos viven, luego yo vivo, y finalmente el Señor vive, la ley ya no tiene ninguna fuerza. El discípulo razonable debe aplicar esta ley en su primer sentido. En esto reside la voluntad de Dios. Si cumplís esta ley, y la bendición de Dios vendrá sobre vosotros. Si viene lo Divino en el hombre, él ya no piensa en cosas minúsculas. El piensa solo en lo Divino que se desarrolla en belleza y magnificencia. Después de esto en lo Divino surge y la vida del hombre individual, como un oasis entre el desierto sin agua. Si comprende y su vida, finalmente el hombre ve y los comportamientos que tiene hacia sus prójimos.
      “¡Fiel, verdadero, puro y benévolo siempre seas!”

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